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domingo, 12 de noviembre de 2017

LVIS MEJÍA INTERVIÚ .:. Berlín se ha convertido en un parque de atracciones y un sello de autovalidación reaccionario


Lvis Mejía es un músico y filósofo mexicano que ha publicado sendos releases en sellos como Static Discos y CMMAS. Su sonido va desde el techno ambient y la idm hasta el jazz, la música electro-acústica y los field recordings. Mejía es también artista visual y ha desarrollado eventos en galerías y museos de Europa y su natal México: instalaciones multimedia, arte conceptual, cine, presentaciones audiovisuales son algunos de los proyectos que suele presentar de tanto en tanto. Actualmente es miembro del colectivo oqko con sede en Berlín y es ahí donde acaba de publicar su último álbum, "Anthropology of AmnesiA" (2017), un viaje acusmático de 33 minutos que pretende auxiliarnos ante el olvido existencial, recordarnos que más allá de todo "somos una cultura, una raza, una especie, un pasado". 

"La antropología de Amnesia examina una serie de interpretaciones de rituales, orquestaciones, cantos, síntesis y grabaciones de campo -enclavadas dentro de la pieza se sitúan grabaciones de animales, fuego, agua y un corazón humano- la suma de estas identidades sonoras que incidentalmente reconfiguran sus raíces." 

Con uds, fans de la transgresión y la avanzada la entrevista exclusiva con Lvis Mejía en Perú Avantgarde.

Gracias Luis por la gentileza de concedernos la entrevista. Cuéntanos ¿cómo así te interesaste por los sonidos de la música electrónica experimental y cómo se sucedieron tus primeros descubrimientos, en qué contexto, inspirado por qué o quiénes?

Gracias a ustedes por su espacio y tomarse el tiempo.

Considero que el interés surgió desde ya hace tiempo, no sólo por la música electrónica experimental, sino por todo aquello que variase de lo habitual. Una cosa lleva a la otra y el adentrarse fue muy orgánico. En un comienzo fui “todo oídos”, trataba de escuchar más y muy distintas formas de expresión, fue hasta después cuando comencé yo mismo a indagar en materia sonora, que paré por completo de consumir tanto música como sonido su materia artística. No hace más de un año que retomé el hábito de escuchar material “ajeno” de forma consciente. Sin embargo en aquella época me encontraba cursando mis estudios de filosofía y eso aunado al deseo explorativo, llevó a definir un esquema de interés y un trecho discursivo en mis primeros trabajos.

Cuéntanos un poco sobre tus primeros lanzamientos discográficos allá por el lejano 2008. ¿Qué herramientas usabas, qué sonoridades cultivabas?

Para aquellos materiales ya me encontraba usando algo de equipo análogo y me vi en un principio usando Ableton Live, e independientemente de haber sido importante para comprender métodos de edición, cambié para quedarme con Logic como herramienta base para grabar y producir.

Desde el primer álbum, Zupranada, me encontré inmerso en la arista de la música acústica y electrónica, tratando de generar un homogéneo balance. Esto fue así mismo de la mano de una aproximación conceptual a las publicaciones. Sin embargo entre el Zupranada y el AformA hay una gran brecha tanto sonora como discursiva. El segundo material pasa a ser mucho más contemplativo muestra tintes cercanos a la clásica y electroacústica contemporánea. 

Llevas casi la mitad de tu vida residiendo en Europa ¿cómo percibes la atmósfera en relación a las Artes y la cultura en general en una ciudad como Berlín en comparación con la existente en tu ciudad natal, Mexico DF? Notamos desde acá que harta gente con pasta, dinero para gastar se obsesiona por irse a tocar/estudiar/interactuar a esos lares con la idea de que les dará más prestancia o caché. Desde las Red Bull Music Academy y demás eventos o concursos que suceden casi a diario por allá. ¿Alguna reflexión al respecto?

No considero adecuado realizar ningún tipo de comparación entre Berlín y la Ciudad de México ya que son dos realidades muy divergentes con paradigmas únicos. Estoy consciente de que se ha tendido a últimos años a cotejar a ambas ciudades, sin embargo a nivel personal no me considero en la postura de ejercer dicha tarea debido a que no frecuento la Ciudad de México lo suficiente como para poder ser meramente objetivo.

Lo que sí noto estando tanto dentro como fuera de Berlín, es que independientemente de la procedencia de cada cual, se siente muchas veces un sensacionalismo desmesurado respecto a la ciudad y sus escenas, el cual vive de un falso imaginario excluyente de una cantidad vasta de fenómenos, principalmente económicos y socioculturales, que determinan un accionar mayormente olvidado por los ojos ególatras y los nervios hedonistas. Esto ha traído consigo un detrimento a distintos niveles, no sólo lo habitualmente relacionado a la gentrificación. 

Es verdad que es una metrópolis que accede y permite mucho, sin embargo se ha venido permeando fracciones que actúan con una vehemente auto-indulgencia por el simple hecho de estar acá. A muchos niveles se ha convertido en un sinónimo de parque de atracciones y un sello de auto/validación reaccionario.



Tu nuevo álbum “Anthropology of AmnesiA” (oqko, 2017) es un documento rico en detalles y conceptos relacionados con los rituales sacros presentes en casi todo el planeta. Has empleado abundantes grabaciones de campo y sonidos más electrónicos/digitales lo cual resembla un poco los trabajos de gente pionera como Stockhausen o Varese. Cuéntanos un poco los entretelones de tu nuevo disco, qué software e instrumentos empleaste, cuánto tiempo te llevó construirlo…

El material viene siendo un ensayo sonoro perteneciente a un proyecto mayor (Memory in Amnesia) el cual explora de forma especulativa y autodidacta, una ontología histórica respecto a la nuestra especie. Sin embargo este álbum, aunque las grabaciones son en su mayoría procedentes de dicho proyecto, ahonda más una neutralidad secular. Es una pieza que evoca el inconsciente colectivo. La mayor parte del contenido de audio puede sonar, hasta cierto punto, familiar para nosotros. Incluso sin saber la fuente exacta de la misma, hay un hilo que representa este inconsciente colectivo. 

La composición en sí, es muy estructurada y fluida. Los silencios ceden a la interpretación de capítulos, siendo así la obra parte de una dramaturgia planeada. El silencio, cuando se utiliza eficazmente, asegura el significado y abre capas de interpretación <-> comprensión. El silencio es sagrado, así que traté de establecerlo como un actor clave.

Desde luego lo que más lleva tiempo es la recaudación del material de campo, el resto me tomó no más de un par de meses en construirlo, debido a que tenía una idea clara de a dónde debía de ir todo. Se puede apreciar también bastante trabajo de diseño sonoro, sin embargo esta fue personalmente la parte más lúdica y gustosa de hacer, porque para grabar un ritual se requiere de respeto, sensibilidad, paciencia y veracidad en el momento.

“La cultura es esencialmente más que el reflejo del deseo humano” es el subtítulo de tu disco, ¿podrías desarrollar un poco este concepto?

El subtítulo ha de ser entendido a forma de ver a la humanidad misma mas como un fenómeno unicultural, que como la suma de diferentes expresiones separadas dentro de una misma raza. 

Personalmente hace alusión a un insulto a la especie humana y una oda a la cultura humana. Es así como el álbum examina una serie de rituales, orquestaciones, cantos, síntesis y grabaciones de campo, todos siendo parte del uno mismo. En este ensayo electroacústico se escuchan grabaciones de animales, fuego, agua y también del corazón humano, dejando de lado la apropiación. El todo es mayor que la suma de sus partes, y no estoy adoptando elementos de otra cultura, siendo ésta minoría o no, se trata de una exploración de un bien común.
                  
Menciónanos por favor unos 7 o 10 discos -o experiencias- que te reventaron el cerebro como nunca antes y/o que te hayan servido de inspiración.

1.- Una prueba de sonido previo a un concierto para órgano y electrónica en la Iglesia Trinitatris de Hamburgo. Lo sentí de repente como un tiburón sonoro. 
2.- Contemplar una tormenta de rayos a distancia desde la playa. 
3.- Resonancia subacuática. 
4.- Un incremento repentino y despampanente de la amplitud sonora durante una prueba de sonido, la cual resultó en destrucción técnica de las bocinas y un “Bliiiiiiiiiiiiiiiiiihhhhhh“ en mis oídos.
5.- La súbita caída de un ciclista contra el asfalto después de ser atropellado. 
6.- El sonido de las gotas caer sobre un techo de lámina en una cabaña, durante una experiencia alucinógena. 
7.- Escuchar la grabación, en alta fidelidad, de una operación a corazón abierto.

¿Cuáles serán tus próximos pasos o proyectos futuros? ¿Alguna gira para presentar “Anthropology of AmnesiA” quizás?

La publicación del material está acompañada de una serie de sesiones de escucha. Algunas de ellas seguidas de un panel de discusión con gente de materia en diferentes ámbitos relacionados in/directamente con la temática de Anthropology of AmnesiA. La primera sesión fue realizada en el Radiotelescopio Herouni (Armenia) en el marco de la Trienal de Arte Contemporáneo, la segunda fue en las inmediaciones de Cashmere Radio (www.cashmereradio.com) el pasado 28 de octubre y la siguiente será el 17 de noviembre en la librería Motto de Berlín.

Confío a su vez poder integrar parte de la pieza a un arreglo para ensamble percusivo acompañado de un par de cuerdas. Está por verse cómo resolver esto.

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